Costa Cruceros te lleva al descubrimiento de las Islas Baleares. Esto es lo que hay que hacer y ver en Ibiza, Formentera, Mallorca y Menorca. Conocidas como las "islas de la eterna primavera" gracias a su clima templado incluso en invierno, las Islas Baleares son un destino ideal para tus vacaciones. Situadas entre Oriente y Occidente, conservan la huella dejada por las civilizaciones del pasado en un entorno natural de gran belleza.

Encontrarás arena fina, hermosas playas, temperaturas ideales, pero también excelentes restaurantes y una exuberante vida nocturna. Además de un mar de ensueño, bares y ocio ininterrumpido, encontrarás catedrales góticas, megalitos neolíticos, pueblos pesqueros, hermosos caminos rurales y grandes extensiones de naranjos y olivares: Ibiza, Mallorca, Menorca y Formentera son las más grandes del archipiélago y te conquistarán, revelando sus tesoros.

Desde la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca hasta los ecosistemas únicos de Menorca, declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Otra perla del Mediterráneo, Formentera, te espera con su propia identidad y una paz sin igual. E Ibiza también te sorprenderá con su lado virgen, caracterizado por sus pueblos montañosos y sus maravillosas vistas. Descubre con nosotros las Islas Baleares y cómo pasar unas vacaciones imborrables.

Qué ver y hacer en las Islas Baleares:

  • Mallorca
  • Menorca
  • Ibiza
  • Formentera

Mallorca

Es la mayor de las Islas Baleares y es la combinación perfecta de sol, playa y mar, con una naturaleza y unos paisajes impresionantes como la península de Formentor o el torrente de Pareis que no dejarán de fascinarte cuando los visites. El interior está atravesado por senderos para caminar y ir en bicicleta. Los paisajes parecen que están fuera de contacto con el mundo. Las principales localidades de la costa son vivaces y muy turísticas durante el verano.

La isla está tan concurrida que el aeropuerto de Mallorca es el tercer aeropuerto más importante de España después del de Barcelona y Madrid.  La joya de la corona es, por supuesto, el mar: las playas son numerosas y muy variadas, tanto dentro como fuera de la ciudad. Destacan las calas, cuyas aguas transparentes recuerdan a los típicos ambientes caribeños. El lema en estos pequeños rincones del paraíso es simplemente la relajación y la contemplación del paisaje.

El primer monumento para visitar es la Catedral de Santa María, normalmente conocida como la Seu. El edificio, de estilo gótico catalán, se distingue no sólo por su majestuosidad, sino también por su posición, estando situado frente al mar y entre dos de los ejemplos más importantes de la arquitectura mallorquina: el Palacio Episcopal y el Palacio de la Almudaina. El primero es también de origen gótico, aunque ha sufrido varios cambios a lo largo de los siglos. La segunda, en la que se supone que se fundó el primer núcleo romano de Palma de Mallorca, es en cambio un admirable ejemplo del gótico civil. El edificio, en cuyo interior hay refinadas salas de estilo renacentista, es la residencia mallorquina de la familia real española.

Además de su belleza artística, Palma se distingue por sus hermosos bulevares, paseos y jardines. Cerca de la Plaza de la Reina se encuentra el Paseo del Borne, una de las calles históricas de la ciudad, salpicada de árboles y bancos que invitan a sentarse y relajarse para charlar o leer un buen libro.

Igualmente característica es la Rambla, colorida por la presencia de un mercado de flores frescas. Cerca del mar se encuentra el Paseo Marítimo, embellecido por la presencia de palmeras. A lo largo del paseo, de tres kilómetros de longitud, se encuentra el Club Náutico de la ciudad y el Auditorio, que acoge eventos musicales, folclóricos y teatrales a nivel internacional.

Es el mar y las playas las que hacen que latan más rápido los corazones de los visitantes. Una de las playas más populares de Mallorca es la Playa de Palma, donde se concentra la mayor parte de la actividad turística de la isla. Para los que quieren alejarse de la ciudad, la zona de Magaluf puede ser un buen descubrimiento: es el tramo de costa más frecuentado por los ingleses y tiene una densa hilera de bares, restaurantes, pubs, discotecas y hoteles.

Una de las mejores playas del noreste de la isla es la Playa de Alcudia, cuya fina arena blanca se extiende por más de 7 kilómetros. Esta playa es una de las mejor equipadas para la práctica de deportes náuticos, especialmente el windsurf. La parte norte de Mallorca también incluye la Playa del Mago, conocida por sus aguas cristalinas y la presencia de nudistas.

Desde Palma, una de las excursiones más bellas es la que atraviesa el valle de Sóller con un ferrocarril de vía estrecha, entre naranjos y almendros, hasta llegar al centro de Sóller, desde donde un tranvía de madera retro te llevará hasta el puerto de la ciudad.  El pueblo está presidido por Puig Mayor, la montaña más alta de la isla.

El principal atractivo de la ciudad es la Plaça Constitució. Aquí encontrarás una enorme fuente, cafés y restaurantes, iglesias medievales y casas históricas del siglo XVI. Antiguos olivares y naranjos pueblan la ciudad. Para los amantes de la ciencia, el Museo Balear de Ciencias Naturales es una visita obligada: fundado en 1992, está dedicado al estudio y conservación de la naturaleza, y exhibe exposiciones permanentes y temporales relacionadas con la flora y la fauna de Mallorca.

La isla no dejará de sorprenderte, pues tiene un montón de pueblos "de postal" para visitar.

Empezamos con Fornalutx, cuyos orígenes se remontan a una antigua granja árabe, que más tarde se convirtió en casa rural en la Edad Media. Todo el pueblo constituye un conjunto de gran valor histórico, arquitectónico y paisajístico: la sencillez de los edificios de piedra, perfectamente conservados, la austeridad de las formas y espacios e incluso las decoraciones, hacen de las casas de Fornalutx el ejemplo perfecto de las típicas casas de montaña mallorquinas.

Un magnífico mirador, la Torre Verger, conocida como Ses Ánimes, es el símbolo del pueblo de Banyalbufar, cuya principal característica de Banyalbufar son las "marjades": terrazas a lo largo de las laderas de las colinas, que descienden hasta el mar. Las marjades se utilizaban para cultivar uvas de la variedad Malvasía, a partir de las cuales se producía un vino muy preciado tanto dentro como fuera de Mallorca. A finales del siglo XIX, la plaga de la filoxera de la vid mató todas las viñas y, desde entonces, las terrazas se han utilizado para el cultivo de hortalizas. En el interior de la ciudad se puede visitar el bello conjunto monumental de la Clastra de sa Barona, formado por un claustro y una torre defensiva del siglo XVII.

No puedes perderte en la zona el pueblo de Estellencs y, continuando hacia el este, podrás experimentar el ambiente de Valldemossa, uno de los pueblos más visitados de Mallorca, construido durante el reinado de los moriscos.  Otra joya es Deyá: un pueblo muy pequeño pero encantador desde el que se puede admirar un panorama extraordinario en el que el mar y el cielo se encuentran.

En la isla de Mallorca no faltarán sorpresas inesperadas como monasterios e iglesias, sin olvidar la cueva de estalactitas de Coves del Drac, que se esconde en el interior de un gran lago subterráneo, el lago Martel. Entre otras joyas está la bahía circular de Porto Cristo.

Menorca

Una pequeña isla, a dos horas en ferry de Mallorca, llena de encanto y belleza. En Menorca, la costa es tan dentada que crea un sinfín de calas y bahías. Al norte, las playas son más oscuras, mientras que al sur son un poco más anchas y de aspecto caribeño, entre las que no hay que perderse Cala Escorxada y Cala en Turqueta. Es considerada la isla de la relajación y del mar, y ha sido declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera. Menorca acoge la mirada de quienes la visitan por las suaves formas de sus paisajes y la arquitectura de sus casas blancas, que descienden hacia el mar.

El verde de la vegetación salvaje, en contraste con las aguas cristalinas, crea fantásticos juegos de color. En sus 50 km de longitud, cuenta con unas 80 playas. Es una tierra de gran encanto, que mantiene intactas e inalteradas sus características naturales y su identidad cultural. Dispersos por todo su territorio, 500 megalitos son la prueba de un pasado de conquistas e invasiones de muchos pueblos, que han forjado su carácter y gastronomía. Romanos, griegos, cartagineses, ingleses e incluso árabes han habitado la isla a lo largo de los siglos, moldeando cada vez más la cultura de la isla y dejando huellas de sus civilizaciones.

Menorca ofrece la belleza y el ambiente de una naturaleza aún intacta: se puede disfrutar del sol en las grandes playas de arena blanca, esconderse en calas solitarias, visitar parques naturales, o visitar yacimientos arqueológicos que la convierten en un museo al aire libre.

Entre los lugares que no puedes perderte, se encuentra el Parque Natural de S'Albufera des Grau, de más de 5.000 hectáreas donde podrás admirar numerosas especies de animales, especialmente aves acuáticas (patos, garzas, cormoranes) y rapaces (águilas pescadoras, milanos y águilas pescadoras). Entre otras curiosidades, hay muchas variedades de plantas y árboles, islotes y numerosos restos prehistóricos.

Continuando con el recorrido naturalista de la isla, desde Monte Toro se puede admirar una de las vistas más fabulosas de la isla, mientras que en Es Pinaret se puede hacer una pausa, dando largos paseos por el bosque. No olvide las fabulosas playas de Ciutadella, uno de los lugares más fascinantes y mágicos de la isla. 

La capital de la isla es Mahón. Cuenta la leyenda que fue fundada por el general cartaginés Magon, hermano de Aníbal, del que también deriva su nombre. La historia de esta ciudad está íntimamente ligada al mar y a la ubicación de su puerto natural en el Mediterráneo, el más grande del mundo después de Pearl Harbor. Con casi 5 km de largo y 30 km de ancho, fue la principal razón por la que los británicos durante su dominio decidieron trasladar la capital de Ciutadella a Mahón (1721). Hoy en día el Puerto es el lugar más animado de la ciudad, especialmente de noche.

El pueblo se desarrolla en torno al casco antiguo, donde se concentran los principales monumentos de la ciudad: la Iglesia gótica de Santa María o la Iglesia del Carmen, por citar algunos. La Piazza de s'Esplanada es el corazón de la vida nocturna de la ciudad. Una ciudad con un ambiente cosmopolita y comercial, donde se pueden comprar las famosas sandalias menorquinas de la isla con parte superior de cuero y una tira alrededor del talón del mismo material.

Hay muchas cosas que ver en Mahón, empezando por los numerosos museos de la ciudad, donde se cuenta su pasado y sus tradiciones.  El más importante es, sin duda, el Museo del Mahón, donde los restos y hallazgos atestiguan la historia antigua de la isla de Menorca. También hay hermosas playas.

A sólo 2 kilómetros de Mahón se encuentra el pequeño pueblo de Cala Mesquida, una playa especialmente adecuada para los niños tanto por su proximidad a la capital como por su extensión de arena dorada. Otra ciudad encantadora es Ciutadella, la antigua capital de la isla. La particular intersección de la arquitectura árabe y medieval de la estructura urbana, hace que caminar por las pequeñas calles de la ciudad sea realmente fascinante. Es Born, Ine es el principal lugar para caminar que termina en la plaza del mismo nombre donde el Palacio Municipal es el más importante entre los edificios que se pueden encontrar aquí. La Plaza es también el centro de eventos y fiestas que animan la vida menor durante todo el año. Ciutadella es considerado el centro religioso de la isla: además de ser Sede de la catedral, buscado en el siglo XIV por el Rey Alfonso III, aquí se pueden admirar importantes edificios religiosos, como el Claustro de la Iglesia de Socorro o el Convento de Santa Clara. La isla también ofrece sorpresas inesperadas: una historia de mil años, una cocina hábil, un arte ecléctico.

Ibiza

Ibiza es conocida en todo el mundo por ser la isla del entretenimiento, las discotecas y por sus inmensas playas. Sus pequeñas bahías y sus playas de arena blanca dan a un mar cristalino con una rica variedad de fondos marinos. El clima agradable, con un sol casi omnipresente, las hace acogedoras durante todo el año, convirtiéndolas en un destino ideal en todas las estaciones. Sin embargo, Ibiza no es sólo esto: la excepcionalidad del paisaje, unida a su riqueza cultural, la ha llevado a ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La capital, Ibiza, también conocida con el nombre de Vila, incluye la mayoría de los monumentos del antiguo núcleo original de la isla: Dalt Vila. Fundada por los fenicios, la ciudad está rodeada de murallas renacentistas a lo largo de las cuales hay siete baluartes. La entrada principal es la puerta de ses Taules, cerca del Mercado Antiguo.

Entre los ejemplos arquitectónicos más interesantes de Ibiza destacan la Catedral del siglo XIV, el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento (antigua sede de un convento dominico) y el castillo que domina la ciudadela. Entre los museos más importantes se encuentran el Museo Arqueológico, que conserva hallazgos de la isla desde la prehistoria hasta la época musulmana, y el Museo de Arte Contemporáneo, donde se exponen obras de artistas locales y extranjeros residentes en la isla.

La ciudad de Ibiza tiene tres hermosas playas: Ses Figueretes, Talamanca y Platja d'en Bossa. Una de las playas más famosas de la isla es la Playa de ses Salines, que se distingue por el paisaje, pero también por lugares que están de moda. Cerca de esta playa, cuyo nombre deriva de la presencia de un yacimiento de sal en las inmediaciones, se extiende la Playa de Es Cavallet, es una de las primeras playas nudistas del mundo.

Igualmente famosa es la Playa d'en Bossa, ideal para aquellos que optan por unas vacaciones que se destinan a la vida nocturna y el entretenimiento.  Los numerosos clubes, animados por fiestas y música, hacen de esta playa una de las favoritas de los jóvenes turistas.  Quienes deseen un poco de paz, rodeados de un paisaje espectacular de montañas con vistas a un mar cristalino, pueden ir a Cala Llonga.

También merece la pena visitar la Cala Conta, cerca de Sant Antoni, la segunda ciudad más grande de la isla.  Esta pequeña playa, de unos 800 metros de largo, es especialmente atractiva por su mar, por sus maravillosas tonalidades, que se vuelven aún más espectaculares al atardecer.  No puedes perderte Sant Antoni, un pueblo rico en playas y calas, entre rocas afiladas o bosques de pinos, donde el agua es tan tranquila y clara que el buceo es muy popular.

La naturaleza es también protagonista en el área protegida de Ses Salines, también declarado Patrimonio de la Humanidad.  La principal característica de este parque es la presencia de salinas, que en el pasado fueron el principal recurso económico de la isla.  La zona se extiende hacia el sur y comprende también las salinas de Formentera y los islotes de Porcs, Penjats, Ses Espalmador y Castaví.  Esta reserva se distingue por la riqueza de su biodiversidad animal y vegetal, y es una visita obligatoria para quienes practican la observación de aves, ya que es un lugar de paso para muchas especies de aves migratorias. La fauna ornitológica del parque también incluye aves sedentarias como los flamencos. 

Formentera

Largas playas, calas doradas, mar cristalino y campos de cereales hacen de Formentera un verdadero paraíso en la tierra, hasta el punto de que, al igual que Menorca, la isla ha sido declarada Parque Natural y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los habitantes se concentran en cinco municipios: la capital San Francesc, la Savina, Sant Ferran (San Fernando), el Pilar y es Pujols. El puerto de Savina es el único acceso público a la isla a menos que se llegue a ella en barco privado. En la capital, la vida de la ciudad se desarrolla en torno a la plaza, dominada por una Iglesia del siglo XVIII, que fue la primera de su tipo en la isla y en el pasado sirvió como fortaleza para defenderse de los ataques de los piratas.

Las playas de Illetes y Llevant son las más famosas y frecuentadas por los turistas, no sólo por la arena blanca y el mar caribeño, sino también por los servicios que ofrecen. Por otro lado, Cala Sahona y la Playa de Migjorn se caracterizan por la privacidad y tranquilidad de su zona: La primera, con el azul del mar que sobresale sobre el color rojizo de las rocas, da lugar a un paisaje natural muy particular; y la segunda es una de las más grandes de la isla pero, al estar situada en el extremo sur, es también la menos frecuentada. También merece la pena visitar el islote de Espalmador, donde sólo se encuentra el mar, la naturaleza y un gran número de especies animales.
Formentera tiene un pasado milenario. Prueba de ello es el Sepulcro de Ca na Costa, de la Edad del Bronce (aproximadamente entre 2000 y 1600 a.C.). El monumento está situado en la parte norte de la isla, cerca de la zona turística de es Pujols. En la oferta artística de Formentera destacan también las cinco torres de defensa construidas en el siglo XVIII para vigilar la costa y proteger la isla de las incursiones piratas. La más antigua es la Torre de Sa Guardiola.

Otra joya que no te puedes perder es el Faro de La Mola, también mencionado por el escritor francés Julio Verne en algunas de sus obras. El faro está situado al sur de la isla, en un acantilado a 120 metros. Desde este punto se pueden admirar unas vistas impresionantes.  Los otros dos faros son el Faro de Barbaria y, en el puerto, el Faro de la Savina. Cerca del faro, se puede visitar la torre de vigilancia que sirvió como punto de observación para proteger la isla de los ataques de los invasores.

Para aquellos que quieran conocer otras bellezas de la isla, no hay problema: el municipio ha preparado de hecho 20 rutas que los turistas pueden recorrer a pie o en bicicleta para llegar y conocer los lugares más bellos de la isla.

Descubre las Islas Baleares con Costa Cruceros

 

Sol, paisajes vírgenes, descanso, pero también rutas y pueblos llenos de historia y vida.  Por este motivo, las Islas Baleares son el destino perfecto para unas vacaciones inolvidables. Vacaciones llenas de diversión, pues están llenas de clubes y opciones de ocio y entretenimiento. 

A esto se añade la posibilidad de degustar sabores tradicionales y típicos, que van desde especialidades de carne y pescados, a sopas o verduras. Sin embargo, es un tipo de dulce que hará que todos queden fascinados: la Ensaimada, un pastel especial hecho con una fina capa de manteca de cerdo que se deja fermentar durante horas y a la que se le da la una típica forma de espiral.  Hay varias versiones, pero la tradición dice que es sin relleno, o con una mermelada especial de fibras de calabaza.  Ahora sólo necesitas decidirte y elegir tu próximo destino con Costa Cruceros y prepararte para unas vacaciones a la orilla del mar llena de emociones.

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