Génova está entre las ciudades más importantes e históricamente más relevantes de Italia. Al hablar de ella, Alexandre Dumas la describía así: “Extendida en su golfo, con la majestuosidad indiferente de una reina… Génova viaja, por así decir, hacia el viajero”.

 

Génova es una ciudad llena de historia, con tesoros escondidos, rincones emocionantes y momentos sugerentes para vivir y crear recuerdos inolvidables. El encanto de esta ciudad, encerrada entre el mar y la montaña, se debe al pasado multicultural de su puerto, el cual ha sido un punto de paso entre diferentes pueblos y culturas. Su belleza ha impresionado a escritores, poetas y cantautores, quienes en su alma han sabido detectar las contradicciones y los maravillosos testigos del paso de personas de todo tipo de clase social.

 

Quizá sea consecuencia de esto el hecho de que Génova sea la ciudad menos visitada por los turistas. Una ciudad que sin dudas conseguirá sorprenderte: entre sus palacios nobiliarios, sus iglesias y sus callejones, es fácil perderse en su maravillosa e increíble Janua, “puerta” en latín, como se le llamaba en la época medieval.

 

En esta guía te vamos a presentar 15 cosas para ver y hacer en el corazón de Génova y sus alrededores, para realizar una visita inolvidable de la ciudad que nunca hubieras imaginado encontrar aquí.

 

  • Casco antiguo y Caruggi de Génova
  • Puerto Antiguo
  • Casa de Colón
  • Palacio Ducal
  • Catedral de San Lorenzo y Torres
  • Tribuna del Dux y la Logia
  • Palacio de los Rolli
  • Acuario de Génova
  • Via Garibaldi y los Museos de Strada Nuova
  • Probar el desayuno de la Liguria
  • Probar los productos típicos de la Liguria
  • Boccadasse
  • Alrededores de Génova: Portofino
  • Alrededores de Génova: Abadía de San Fructuoso
  • Alrededores de Génova: Camogli

Casco antiguo y Caruggi de Génova

El núcleo de la Ciudad Vieja es, sin duda, el Casco Antiguo, un lugar que rebosa de historia y emociones. Después de muchos años de degradación y abandono ha sido restaurado y devuelto como regalo a la ciudad y a sus ciudadanos. Quien quiera sentirse un poco genovés tendrá que darse una vuelta por los caruggi, o dicho de otra manera, caminar a pie por los pintorescos y emocionantes callejones de origen medieval, así como por las estrechísimas creuze, las angostas calles entre los muros de la ciudad.

 

Este laberinto de pequeños caminos entre las amontonadas casas altas del centro ofrece al visitante una ocasión perfecta para perderse en un verdadero viaje en el tiempo, para llevarlo hasta la época de los nobles que paseaban a paso ligero y con importancia para realizar sus tareas. Podrás descubrir a pie el recorrido entre Piazza delle Erbe y Piazza San Donato, donde encontrarás las antiguas iglesias de San Matteo y, por supuesto, la de San Donato.

 

Gran parte del casco antiguo de Génova ha sido declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. Por ejemplo, la belleza ancestral del Castrum, el primer asentamiento urbano de la ciudad que podría remontarse a la época de los romanos o de los etruscos. Sin olvidarnos del valor arquitectónico de Palazzo Spinola y Palazzo Ducale, dos edificios magníficos donde se puede revivir la antigua gloria de la república marítima.

 

Es aquí, en el corazón del casco antiguo, donde vamos a encontrar algunos de los locales más interesantes y característicos de Génova, para poder disfrutar de platos típicos de la tradicional local, así como escuchar música, bailar e irnos de compras hasta tarde en un clima suspendido entre la antigüedad y la modernidad.

Puerto Antiguo

La zona del Puerto Antiguo de Génova está siendo transformada en barrio residencial y centro turístico. Su reconstrucción ha sido llevada a cabo en el inicio de los años 90 y sus bajadas suceden a lo largo del mar, albergando algunas de las estructuras de la ciudad. Entre los edificios del siglo XVII podemos observar algunos de los platos fuertes por los que, seguramente, te habrás sentido atraído al menos una vez: la Biblioteca Edmundo De Amicis (Magazzini del Cotone), el Museo de la Historia de Génova, La ciudad de los niños y de los chicos, la Piazza delle Feste y por último, pero no menos importante, el Acuario de Génova. Para tener una vista panorámica del puerto es necesario montarse en el ascensor panorámico (el Bigo), desde donde podrás disfrutar de una vista a 360°.

 

Otro lugar de interés del Puerto Antiguo es la Biosfera, un maravilloso pabellón circular de cristal, diseñado por el arquitecto Renzo Piano. Es el destino perfecto para los amantes de la naturaleza que no quieran salirse de la ciudad, donde podrán entrar en contacto con la fauna y la flora de los bosques tropicales y descubrir ecosistemas amenazados por la explotación humana. En la Biosfera se pueden observar 150 especies y ejemplares raros de plantas tropicales, como los helechos arbóreos (los más altos del mundo cultivados en jarrones), el árbol del chicle, la planta de café, el banano y la canela. Algunos animales, entre ellos los loros, no son siempre visibles durante los horarios de apertura. Para alegría de grandes y chicos, aquí se pueden encontrar ejemplares de ibis escarlata y muchos otros animales que no suelen vivir en Italia.

Casa de Colón

Entres las atracciones que no nos podemos perder en Génova se encuentra la Casa de Colón, un edificio sobre dos plantas. La fachada fue restaurada en el siglo XVII y se impone con orgullo entre las magníficas obras de la ciudad. La planta baja servía como tienda para el padre, un famoso tejedor que comerciaba lanas. Unas excavaciones recientes durante el periodo de restauración han revelado antiguos cimientos de una construcción que remonta a la época medieval, probablemente el siglo VI.

Palacio Ducal

El Palacio Ducal de Génova albergaba al Duz, y ha sido el centro cultural y administrativo de la República. Fue restructurado en el 1992 en ocasión del aniversario del descubrimiento de América y, a día de hoy, alberga exposiciones temporales y museos. Se trata de uno de los principales edificios históricos de la ciudad, el cual lamentablemente había sido dejado en estado de abandono y destinado como sede de órganos jurisdiccionales. La construcción del palacio remonta a finales del siglo XIII cuando, como consecuencia de la victoria contra Pisa (1284) y contra Venecia, Génova vio crecer su propio poderío económico y militar.

 

El exterior del Palacio Ducal se extiende unos 35 mil metros cuadrados y reúne una serie de edificios medievales con los que ha sido ampliado con el pasar de los siglos. Por tanto, esta estructura presenta un plano irregular y se encuentra en la cima de la colina de San Doménico, en el límite del casco antiguo. Se puede acceder desde la entrada principal de la plaza Matteotti.

Catedral de San Lorenzo y Torres

La Catedral de San Lorenzo es el lugar de culto católico más importante de la ciudad de Génova, catedral metropolitana de la arquidiócesis del mismo nombre. Consagrada en el 1118 por el Papa Gelasio II, es el lugar perfecto para visitar, entre un carruggio y otro, en combinación con la cripta de la Iglesia de San Mateo. La fachada presenta portales góticos con bandas blancas y negras, que en la época medieval indicaban riqueza y nobleza. En su interior, la planta de la Catedral presenta un transepto y coro con tres absidiolos. Entre las obras que se conservan aquí destacamos algunos frescos de Luca Cambiaso, de Barocci, de Ansaldo y de Gaetano Previati. El órgano de tubos remonta al año 1391.

Tribuna del Dux y la Logia

La Tribuna del Dux está ubicada en una posición privilegiada en el centro del altar de la Catedral de San Lorenzo y ofrece unas vistas sobre elevadas del entorno, hasta el altar mayor. Desde aquí se puede acceder a las torres de la fachada, pasando por el techo, para llegar también hasta la logia izquierda, inconclusa durante más de dos siglos para luego ser completada en el 1445. Desde este punto, las vistas de Génova te dejarán sin aire.

Palacios de los Rolli

 

En la calle de Garibaldi, conocida también como “La Via Aurea”, se encuentran algunos de los edificios históricos más interesantes de la Génova más bonita. Desde el 2006 esta calle forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, junto al sistema de los “Palacios de los Rolli”, aquellas maravillosas calles que caracterizan el casco urbano de la ciudad.

 

Los Palacios de los Rolli fueron realizados por la nobleza genovesa en el interior del caso antiguo. A su riqueza se añadió el prestigio, cuando el número y belleza de este curioso sistema de viviendas fue reconocido por un Decreto del Senado del 1576. El elenco de las Viviendas Públicas, o Rolli, se distinguía de todas los demás por su singularidad. El decreto obligaba a los propietarios de estas casas a hospedar visitas de estado, ya que Génova no disponía de un palacio real. En base a la importancia del huésped que realizara la visita, se elegía uno de los Rolli para hospedarla.

 

Cuanto más elevado fuera el grado del huésped, más lujoso tenía que ser el palacio. La zona que ha sido incluida por la UNESCO se extiende también por Via Lomellini, Piazza Fossatello, Via San Luca y Piazza Bianchi.

Acuario de Génova

Ubicado en el Puente Spinola, el acuario posiblemente sea la principal atracción de Génova. Inaugurado en el 1992 en la zona del Puerto Antiguo, se trata del acuario más grande de Italia y el segundo de Europa, superado solo por el de Valencia. El parque marino alberga más de 12 mil ejemplares de 600 especies diferentes que no solo pertenecen al mar, sino también a selvas tropicales y a agua dulce, en un ambiente que replica con espectacularidad su hábitat para favorecer el bienestar de los animales. Visitar el acuario se convierte en una experiencia maravillosa, muy recomendada tanto para adultos como niños.

 

El paseo entre las criaturas del mar se extiende en un recorrido compuesto de pabellones que acogen más de 70 tanques, donde podremos observar a focas, tiburones, delfines, tortugas, pingüinos, y descubrir de manera muy sencilla e intuitiva información sobre sus estilos de vida. El pabellón de los Cetáceos es una sección recientemente inaugurada, y que ha sido diseñada por Renzo Piano, creada para admirar estos increíbles mamíferos marinos desde una perspectiva subacuática única.

Via Garibaldi y los Museos de Strada Nuova

La Via Garibaldi, conocida como “La Calle Nueva” hasta la mitad del siglo XVI y luego como “Via Aurea”, es uno de los puntos más interesantes de Génova desde un punto de vista arquitectónico. Fue abierta después del 1550 para acoger a las familias más importantes de la ciudad, y  denominada “Aurea” precisamente debido a la belleza de sus edificios. Luego también se la conoció como “Calle nueva de los palacios”, hasta que en el 1882 el Ayuntamiento decidió dedicársela a Garibaldi.

 

Esta calle, de belleza compleja y con una larguísima historia, acoge 14 edificios tanto públicos como privados, y se establece como punto de partida para cualquier visita a Génova. Las Calles Nuevas forman un contexto urbano que a día de hoy tira por la borda los cimientos sobre las ideas revolucionarias de algunas familias nobiliarias muy antiguas, quienes construían sus viviendas en los márgenes de la ciudad, en búsqueda de prestigio y singularidad.

Probar el desayuno ligur

Muchísimas personas de la Liguria desayunan focaccia y cappuccino, una combinación imposible de encontrar si salimos de la región. Para los genoveses se trata del desayuno de los campeones y tenemos que admitir que este manjar típico de la región merece ser probado por lo menos una vez en la vida. La focaccia, o fugàssa en dialecto, “horneada”, representa una de las especialidades gastronómicas más queridas por los genoveses, y por ello se ha convertido en un icono de la slow food y un producto agroalimentario tradicional.

 

Sus orígenes son muy antiguos y suelen perderse en la compleja historia de la Liguria, pero se sabe que ya en la época medieval, la focaccia de Génova se solía comer en las iglesias, sobre todo para celebrar bodas. Simple, deliciosa y barata, el desayuno ligur no es solo un ensayo culinario, sino que se trata de una verdadera experiencia para los sentidos. El genovés que sigue el ritual de mojar la focaccia en el café con leche está replicando una tradición de muchos siglos y, además, conoce el valor de cada gesto y sabe que el desayuno es un momento sagrado.

 

¿Sabés cuáles son las dos reglas de oro del desayuno ligur? La primera es que siempre hay que desayunar sentados a la mesa, nunca de pie. La segunda regla es que cuando se come focaccia, los problemas se posponen a otro momento. Cuando hay focaccia, ¡no es momento para los problemas del día a día!

Probar los productos típicos de la Liguria

Entre los platos que hay que probar por lo menos una vez durante un viaje a Génova, sin duda encontraremos el pesto y la focaccia, dos platos típicos de la cocina ligur conocidos en todo el mundo. Sin embargo, esta maravillosa ciudad tiene mucho que ofrecer desde un punto de vista gastronómico. Tomemos como ejemplo la farinata, una focaccia fina hecha con harina de garbanzos, agua, sal, aceite y cocinada en un horno de leña. Quien visite Génova también tendrá que probar la panissa, las tomaxelle y las verduras rellenas.

 

Entres los platos de pescado no habría que perderse una típica cena con sopa, frituras o ciuppin, la buridda y la capponada. También habría que probar el bacalao a la genovesa, un plato que te dejará sin palabras gracias a su sabor.

 

El pesto genovés hay que comerlo con un plato de trofie frescas. Para disfrutarlo de la mejor manera aconsejamos probarlo en uno de los restaurantes locales, o bien comprar un bote recién hecho de una de las tiendas culinarias del casco antiguo. Si querés comer más pasta, podrás combinarla con el Toque de carne, el ragú ligur servido con ravioli. Entre las pastas frescas más famosas se encuentran los pansoti. Parecidos a los ravioli por su forma, son más grandes y están rellenos de una mezcla de hierbas frescas. Se comen exclusivamente con una salsa típica a base de nueces.

 

Para comer un segundo plato delicioso recomendamos el bacalao frito, que se puede comprar recién hecho en una de las freidurías del centro. Estos lugares también son famosos por el bacalao seco. Los más valientes podrán aventurarse y probar “la cima”, uno de los segundos platos más famosos y típicos de Génova. Se trata del vientre del vacuno relleno de mollejas, sesos, testículos, glándulas, huevo, ajo, vacuno, piñones, Parmigiano Reggiano, mejorana, acelgas, perejil, porotos, zanahorias, jamón y mortadela, con mucha miga de pan mojada y aceite de oliva extra virgen.

 

Génova también ofrece buenas sorpresas a la hora de beber o comer dulces. Destacamos el Asinello, un aperitivo típico de Génova que solo se sirve en el Bar degli Asinelli. El camarero te traerá un vaso de vino blanco aromatizado con 16 hierbas, con cáscara de limón y, claramente, con un platito de riquísima focaccia. Entre los dulces que hay que probar recomendamos los canestrelli de Torriglia o Montoggio y la sacripantina, una tarta blanda y redonda con una base de bizcocho, rellena de crema de manteca y crema de cacao o avellanas.

Boccadasse

Boccadasse es conocido como el barrio de los enamorados y ofrece una maravillosa playa donde poder quedarse y disfrutar del sol. Se trata de un antiguo barrio de marineros de la ciudad de Génova que ha quedado prácticamente intacto con el paso del tiempo. Se dice que este lugar fue fundado por unos marineros españoles que desembarcaron para escapar de una tormenta, pero al enamorarse del lugar decidieron establecerse allí para siempre.

 

Nadie conoce de verdad la historia de Boccadasse, pero es un hecho que este pequeño pueblo, con una población de unas 5 mil personas, es uno de los más queridos de la Liguria, y no es casualidad. Lo primero que hay que hacer al llegar es subir por las escalares excavadas en la roca que llevan hasta la cima del Capo Santa Chiara, donde se encuentra el estoico Castillo Türcke, desde donde se pueden disfrutar unas vistas de Portofino. Quien visite Boccadasse también tendrá la oportunidad de admirar la belleza de la Iglesia de San Antonio de Padua, con sus maravillosos mármoles polícromos.

 

Pequeñas plazas y callejones ayudan a completar el pintoresco paisaje de Boccadasse, un pequeño pueblo incrustado en el acantilado ligur, como si se tratara de una joya. Boccadasse ha servido de inspiración a poetas como Edoardo Firpo, Andrea Cimelleri e incluso el cantante Gino Paoli, quien residió en este pueblo durante muchos años y que le ha servido como inspiración para su canción “La gatta”.

Alrededores de Génova: Portofino

No se trata simplemente de un destino para famosos: Hablamos de Portofino, una colorida aldea de pescadores que desde hace un tiempo se ha convertido en destino de vacaciones de lujo. Quien haya oído hablar de Portofino por lo menos una vez sabrá que se trata de un destino perfecto para quienes buscan diversión y la vida nocturna: El pueblo es famoso por sus grandes locales y por satisfacer las exigencias de los turistas más jóvenes y aventureros. Sin embargo, Portofino es un destino de gran clase, salpicado de locales y de sitios de interés arqueológico e histórico, que han hecho de testigos para las diferentes épocas de la historia de Italia.

 

Entre los monumentos que no nos podemos perder en Portofino se encuentran el Oratorio de Santa Maria Assunta, la Iglesia de San Martino, la Iglesia de San Jorge – a la cual se puede llegar a pie subiendo por un cabo. Desde aquí podemos admirar el Castillo Brown, del siglo XVI, que servía como fortaleza militar. Otra parada obligatoria es el fato de Punta de Capo, desde donde podrás disfrutar de preciosas vistas.

 

Quien vaya en busca de sombrillas de playa y sol tendrá que encaminarse hacia Recco, en Paraggi, la única zona de playa de Portofino y destino de muchísimos famosos que buscan paz y tranquilidad. Desde el pueblo también empiezan varios senderos muy interesantes ofrecidos por el Parque natural regional. Desde aquí es posible realizar caminatas de 80 kilómetros por los diversos senderos, cada cual más exclusivo. O también es posible andar en kayak en la playa de Nasca, desde donde salen tours para descubrir las maravillas ocultas de la costa.

 

Portofino también es famosa por una de sus esculturas: el Cristo del Abismo, una estatua de bronce del 1954 en el fondo de la bahía de San Fruttuoso, ubicada en una zona natural marina protegida, a unos 17 metros de profundidad. Creada por el escultor Guido Galletti, se trata de uno de los destinos más famosos para los amantes del buceo que quieran realizar una visita no demasiado compleja en un lugar realmente sugerente y exclusivo.

Alrededores de Génova: Abadía de San Fructuoso

Los amantes de la playa podrán recorrer los senderos de Portofino para llegar hasta la abadía de San Fructuoso, un lugar místico de tranquilidad y silencio donde encontrar la paz interior. Se trata de un monasterio benedictino que remonta al año mil y que, con el paso de los siglos, se convirtió en una guarida de piratas y finalmente en pueblo de pescadores. Este lugar fue adquirido por la familia Doria, la cual modificó la planificación, hasta que en el 1983, la Abadía fue donada a la FAI, que se ha encargado de hacer resurgir esta magnífica joya de la historia local. Las obras de reestructuración fueron concluidas concluyeron en 2017.

Alrededores de Génova: Camogli

Camogli es un pueblo italiano en la provincia de Génova con poco más de 5 mil personas, y en Italia se le conoce como “la ciudad de los mil veleros blancos”. El centro, asomado al Golfo Paradiso, ocupa el valle al oeste del monte del mismo nombre y enamora a sus visitantes por los colores de las fachadas de las viviendas. En Camogli es posible admirar el arte decorativo ligur, elevado a su máxima expresión entre cornisas, balcones, flores y enormes edificios “trompe l’oeil”, donde cada callejón se encarga de que los turistas viajen a través de un laberinto de belleza donde enamorarse. El centro de Camogli es una vieja isla medieval, donde se erige la Basílica de Santa Maria Assunta, que remonta al siglo XII. A destacar sus tres pasillos en estilo barroco, entre molduras y mármoles polícromos, con frescos de Barabino y Semino que ganarán tu corazón.

 

Una vez llegados a Camogli, hay que darse una vuelta por el puerto deportivo, donde podemos encontrar barcos de leña, testigos de la centenaria profesión marinera de Camogli, además de una serie de pequeñas tiendas, cada una más pequeña y característica que la otra. Aquí podemos probar productos típicos de la tradición ligur, como las anchoas y los trofie, y también dar un paseo entre los pórticos. Entre los edificios históricos a no perderse durante la vista, hay que asegurarse de pasar por el Castillo de la Dragonara, una verdadera joya erigida durante la época medieval en defensa del borde y de la costa, ahora destinada a hospedar el acuario del Tirreno, donde se albergan muchos ejemplares de las especies del agua de la zona, directamente en su hábitat natural.

 

Los apasionados del senderismo no querrán perderse los diferentes recorridos panorámicos que salen desde el centro de Camogli y llegan hasta el tramo de Ruta y Punta Chiappa. Tomemos como ejemplo el recorrido que lleva hasta la encantadora Iglesia de San Nicolò de Capodimote, en estilo románico del siglo XII. También es espectacular la Batería de Punta Chiappa, un edificio originario de la Segunda Guerra Mundial. Desde Camogli también se puede llegar hasta la Bahía de San Fructuoso, a la cual se accede a través de un sendero escarpado o bien viajando en barco.

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Pintoresca, vivaz y llena de historia, Génova es una ciudad que hay que visitar al menos una vez en la vida. Aprovechá las excursiones organizadas por Costa Cruceros y descubrí alguna de las bellezas de esta maravillosa ciudad, como el Puerto Antiguo, Boccadasse y el famoso Acuario.

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