Hay un proverbio que dice «ver Nápoles, después morir». Porque, sin duda, Nápoles es una ciudad única que regala maravillas indescriptibles a quienes la visitan. Para capturar la esencia de Nápoles, es necesario ir allí, perderse por sus callejones, escuchar hablar a sus habitantes y aceptar que no entenderás nada. Porque el napolitano no es un dialecto, sino un idioma difícil de entender para quienes lo desconocen.

 

Con sus coloridas casas, sus calles estrechas, las tiendas con artículos únicos que se venden prácticamente a pie de calle o el olor de las sfogliatelle inundándolo todo por la mañana, Nápoles acoge a todos los turistas que deciden disfrutar de esta maravillosa ciudad.

 

Durante siglos, Nápoles ha sido la capital del sur de Italia. A lo largo de cientos de años, ha sido atacada por otros pueblos y ha resultado destruida, conquistada y reconstruida. Ha sobrevivido a diversos desastres naturales: erupciones de volcanes, tsunamis, terremotos y pestes. Todo esto ha permitido que Nápoles acumule una historia muy particular, además de un patrimonio artístico y monumental diferente al de cualquier otra ciudad europea.

 

Es un microcosmos por descubrir y uno de los lugares más bonitos que se pueden visitar. En Costa Cruceros hemos seleccionado 15 cosas que hacer y ver en Nápoles y sus alrededores:

 

  • Barrio de Spaccanapoli
  • Plaza del Plebiscito y Palacio Real
  • Teatro de San Carlo
  • Nápoles subterránea
  • Fortaleza Maschio Angioino
  • Castillo del Huevo
  • Catedral y Tesoro de San Gennaro
  • Metro de Nápoles
  • Museo Arqueológico de Nápoles
  • Castillo de San Telmo y la Cartuja de San Martino
  • Probar la auténtica pizza napolitana
  • Alrededores de Nápoles: Vesubio
  • Alrededores de Nápoles: Anacapri y Capri
  • Alrededores de Nápoles: Palacio de Caserta
  • Alrededores de Nápoles: Pompeya y Herculano

Barrio de Spaccanapoli

También conocida como la Babel de Nápoles, Spaccanapoli es una calle perfectamente lineal de un kilómetro de largo que divide por el medio la ciudad antigua, dejando a un lado el norte y al otro, el sur. Comienza en la plaza de San Domenico Maggiore y continúa hasta la plaza de Jesús Nuevo. A lo largo del tiempo, la ciudad ha experimentado múltiples cambios en el plano arquitectónico. Por eso, no es exagerado decir que Spaccanapoli es el espejo de la historia de la ciudad.

 

Es una de las calles más importantes de la capital de Campania. No solo por su historia, sino también por contar con obeliscos y edificios reconocidos. En Spaccanapoli encontramos el Palacio Maddaloni Carafa, la iglesia de Santa Maria del Presidio, el complejo de Santa Maria dello Splendore y la iglesia de Santa Maria ad Ogni Bene dei Sette Dolori.

 

Pero eso no es todo. En Spaccanapoli también hay monumentos de interés artístico e histórico. Por nombrar algunos, al pasear por esta calle nos encontramos con la famosa estatua del Dios Nilo, que data de la época grecorromana. Se erigen también los enormes obeliscos de Nápoles, el de San Gennaro y el de San Doménico. Además de lugares de culto mundialmente conocidos, también encontramos la iglesia de Crocelle ai Mannesi o la iglesia de San Gennaro all’Olmo.

 

El nombre original de Spaccanapoli es el de decumano inferior, y proviene del latín. Junto con los otros dos decumanos de Nápoles, el decumano mayor y el decumano superior, es una de las tres calles principales diseñadas por los urbanistas en la época griega. En realidad, lo más acertado sería hablar de plateia y no de decumano, porque su origen se remonta a la era romana.

Plaza del Plebiscito y Palacio Real

La plaza del Plebiscito se sitúa en el centro histórico de Nápoles, al final de Via Toledo. Con sus 25.000 metros de superficie, es una de las plazas de mayor tamaño de toda Italia. Por eso, aquí se celebran eventos y conciertos, incluyendo el del Primero de Mayo. El Palacio Real está justo en el centro, y lo diseñó el arquitecto Doménico Fontana en la última etapa del Renacimiento. En 1600, continuando con la construcción del edificio con los gobernadores españoles alojados en él, la plaza del Plebiscito ganó importancia en la vida de Nápoles y se convirtió en el centro de la ciudad y de la vida palaciega. En la actualidad, el Palacio Real se ha convertido en sede de la biblioteca nacional y en un museo donde los turistas pueden visitar los Apartamentos Reales.

Teatro de San Carlo

El Teatro de San Carlo es uno de los teatros de ópera cerrados más antiguos de Europa que todavía se encuentra en funcionamiento. Su construcción la encargó, en 1737, el Rey de las Dos Sicilias, Carlos de Borbón, para demostrar a todo el mundo que Nápoles era una gran capital europea. San Carlo es uno de los teatros más conocidos y prestigiosos en todo el mundo. Grandes artistas como Tommaso Traetta, Leonardo Leo, Leonardo Vinci o Farinelli (considerado el cantante de ópera más famoso de la historia), actuaron entre sus muros.

 

Llegó a tener aforo para 3285 personas, pero, con la aprobación de una nueva normativa de seguridad, su capacidad se redujo a 1386 asientos. El Teatro de San Carlo cuenta con cinco filas de palcos dispuestas en forma de herradura, además de un palco real, una galería y un amplio escenario. Su diseño se utilizó para construir otros teatros en Europa, pero nunca alcanzaron la misma majestuosidad. Incluso el escritor Stendhal mencionó el Teatro de San Carlo, afirmando que «Nada en Europa es comparable a este teatro».

Nápoles subterránea

¿Es posible que exista una ciudad subterránea? Al recorrer las calles de Nápoles, no olvidés que hay otros caminos bajo tus pies. Se trata de túneles construidos al final de la era prehistórica. Es lo que se conoce como Nápoles subterránea, una construcción que comenzó hace aproximadamente 5000 años. En el siglo III a.C., los griegos continuaron excavando para construir el famoso hipogeo de Nápoles y para extraer bloques de toba volcánica para la construcción de muros y templos. Pero no fue hasta la época romana cuando realmente se desarrollaron los pasos subterráneos y comenzaron a tomar la forma que tienen ahora.

 

Como muchos saben, los romanos fueron fantásticos constructores de acueductos¸ no solo en la capital, sino también en otras ciudades romanas. Nápoles es una de ellas. Se construyeron numerosos conductos en los sótanos que se utilizaban para llevar agua a la Piscina Mirabilis, una cisterna de agua potable que en la época se usaba para abastecer a la ciudad que se encontraba sobre el pavimento.

 

En la Segunda Guerra Mundial, esos túneles se utilizaron como refugios de emergencia durante los bombardeos aéreos de la ciudad. Por ese motivo, ahora es posible encontrar restos de mobiliario y de objetos conservados en muy buen estado. Una valiosa prueba de este trágico periodo de la historia.

Maschio Angioino

El Maschio Angioino, también conocido como Castel Nuovo (castillo nuevo), es uno de los iconos más conocidos de Nápoles. Se trata de un castillo medieval y renacentista situado en la plaza del Municipio. En la actualidad, en esta plaza se encuentran el Museo Cívico, el Instituto de historia de la Unificación de Italia y la Sociedad Napolitana de Historia. Antiguamente, fue la residencia de la familia real.

 

Construido en 1231, se mantuvo en desuso hasta 1285, año de la muerte de Carlos I. El primer rey que vivió aquí fue Carlos II «El Hechizado», que decidió ampliarlo y embellecerlo. El Maschio Angioino ha alojado entre sus muros a algunas de las personalidades italianas de mayor influencia. Entre otros, aquí estuvieron el pintor Giotto, el escritor Giovanni Boccaccio, el poeta Francesco Petrarca y los papas Bonifacio VIII y Celestino V. Este último eligió el Maschio Angioino para pronunciar su famosa abdicación, a la que hace referencia Dante en la Divina Comedia como “el que hizo por cobardía aquella gran renuncia”.

Castillo del Huevo

El Castillo del Huevo o Castel dell’Ovo es el más antiguo de Nápoles. Se encuentra en la calle del Partenope, entre los distritos de la Chiaia y San Ferdinando. Es la construcción más visible en todo el golfo. Se trata, sin duda, de uno de los lugares más fotografiados en la ciudad por turistas de todo el mundo. Se construyó en el siglo I a.C. sobre el islote de Megaride, y ha sido reconstruido y renovado en varias ocasiones. Recibe el nombre por la forma que tiene, pero, según cuenta la leyenda, procedería del hecho de que el poeta Virgilio escondió un huevo en los pasadizos subterráneos del castillo. Sin embargo, no se trataba de un huevo cualquiera, sino de uno con poderes espectaculares ya que, en caso de romperse, el castillo colapsaría y la ciudad de Nápoles se vería afectada por diversas calamidades.

 

El pueblo creyó esta leyenda hasta el punto que, en el siglo XIV, cuando se produjo el derrumbamiento del arco, se dice que la reina Giovanna había sustituido el huevo, para evitar el pánico del público, aunque eso jamás ocurrió.

Catedral y Tesoro de San Gennaro

También conocida como la Catedral Metropolitana de Santa Maria Assunta, la Catedral de Nápoles está formada por la basílica de Santa Restituta y la capilla real del Tesoro de San Gennaro. Es uno de los lugares más importantes de Nápoles por su interés histórico y artístico. La basílica acoge el baptisterio de San Giovanni in Fronte, el más antiguo de occidente. La capilla real alberga, además, las reliquias del santo patrón de la ciudad, de las que recibe el nombre.

 

Aquí también podés ver el famoso ritual del licuado de la sangre de San Gennaro, que se produce tres veces al año. La construcción de este importante centro religioso comenzó en el siglo XIII por orden del rey Carlos II de Nápoles. Se solicitó la participación de arquitectos franceses para su edificación, pero, más tarde, se asignó la obra a arquitectos italianos, entre los que se encontraban Giovanni y Nicola Pisano.

 

Junto a la Catedral de Nápoles se encuentra el Museo del Tesoro de San Gennaro. Abrió al público en 2003 y contiene objetos preciosos como una mitra que data de 1713 creada con diamantes, esmeraldas y rubíes, y setenta joyas creadas por maestros de la Escuela Napolitana. También es posible visitar las tres sacristías de la Capilla del Tesoro, que cuentan con pinturas realizadas por famosos artistas como Luca Giordano, Massimo Stanzione, Giacomo Farelli o Aniello Falcone.

Metro de Nápoles

Para moverte fácil y rápidamente por Nápoles, podés ir en metro. La red de metro consta de dos líneas urbanas integradas, la línea 1 y la línea 6, y está conectada con tres funiculares con la red de la anterior Circumvesuviana y con la línea Nápoles-Giugliano-Aversa. Durante su construcción, se hicieron varios descubrimientos arqueológicos que ahora se encuentran en la estación de Neapolis, un museo construido dentro de la estación Museo.

Museo Arqueológico de Nápoles

El Museo Arqueológico de Nápoles es uno de los museos más importantes y valiosos de Europa. Cuenta con las obras más significativas del patrimonio artístico italiano. Se considera uno de los museos arqueológicos de historia romana más importantes del mundo. Dispone de un área de 12.650 kilómetros cuadrados y está dividido en tres secciones: la Colección Farnesio, las colecciones pompeyanas y las egipcias. La primera consta de los descubrimientos arqueológicos recabados por Alessandro Farnesio en el siglo XVI, que se convirtió en el Papa Pablo III. La segunda contiene las colecciones de las excavaciones arqueológicas de Pompeya. La última está formada por objetos de origen egipcio y es considerada la segunda colección de piezas egipcias más importante de Italia tras el Museo Egipcio de Turín.

Castillo de San Telmo y la Cartuja de San Martino

El Castillo de San Telmo es un castillo medieval que se encuentra en la colina de Vomero, una de las zonas más ricas de Nápoles. Una parte del castillo se obtuvo de la roca sobre la que se construyó. Al estar ubicado en una localización estratégica, siempre ha aspirado a ser un Estado. En la actualidad, alberga eventos, exposiciones temporales y un museo permanente, el Napoli Novecento.

 

A lo largo de la historia, muchos han intentado conquistar este lugar. Construido en 1329, Luis I de Hungría lo asedió en 1348. En 1587 fue destruido por un rayo y en 1647, durante la revolución de Masaniello, sirvió como refugio al duque de Arcos. Muchos han intentado atacar y hacerse con el Castillo de San Telmo, sin embargo, por su posición estratégica, la realeza bombardeaba a los que intentaran asediarlo y los obligaba a retirarse. Más tarde, se convirtió en una prisión donde algunos filogiacobini fueron encarcelados durante la Revolución Francesa.

 

La Cartuja de San Martino también se encuentra en la colina de Vomero, junto al Castillo de San Telmo. Tras la unificación de Italia, fue proclamado monumento nacional. Ahora alberga el famoso Museo de San Martino, que cuenta la historia de Nápoles desde la época de los Borbones hasta el periodo posterior a la unificación. Se trata de una construcción de grandes dimensiones que cuenta con un centenar de estancias, dos iglesias (una exclusivamente para mujeres), cuatro capillas, tres claustros y jardines colgantes.

 

Bajo la Cartuja de San Martino es posible ver los pasadizos góticos excavados en la colina, una de las obras de arquitectura e ingeniería mejor conservadas. En el interior se encuentran más de ciento cincuenta obras que datan de los siglos XIII al XVII. Es uno de los tesoros de patrimonio artístico más prestigiosos de Nápoles.

Probar la auténtica pizza napolitana

Ir a Nápoles y no comer pizza es como jugar al fútbol sin pelota. Es una de las especialidades de la capital de Campania, tanto por sus variedades como por la altura de la masa, que también se puede encontrar rellena. Es, sin duda, un símbolo de la ciudad de Nápoles. Aunque algunos podrán no estar de acuerdo, es difícil encontrar una pizza en Nápoles que no se merezca este reconocimiento.

 

Si no querés arriesgarte, no te pierdas la pizzería Gino Sorbillo, que se encuentra en Via dei Tribunali y junto al mar en Via Partenope. También merece la pena la Antica Pizzeria Da Michele, entre Corso Garibaldi y el inicio de Forcella. En este lugar, la reina Margarita probó la pizza por primera vez. Así consiguió ser un plato famoso en todo el mundo. En esta pizzería solo hay dos opciones en la carta: la pizza margarita y la marinera. Otros lugares a tener en cuenta son I Decumani y Di Matteo, ambos en Via dei Tribunali. El último es famoso por su pizza para llevar. Reconocerás el lugar por la gran cola que se forma a la entrada, aunque el servicio es bastante rápido.

Vesubio (a unos 20 kilómetros de Nápoles)

Es uno de los pocos volcanes activos en la Europa continental y está en crecimiento. Por esta razón, se trata de uno de los más peligrosos. De hecho, el Vesubio puede entrar en erupción en cualquier momento y por eso se encuentra bajo un seguimiento continuo. La última erupción se produjo en 1944 y, según su ciclo natural, la actividad de recuperación va con retraso. El Parque Nacional del Vesubio se creó el 5 de junio de 1995 para preservar la flora y la fauna de la zona.

 

Cada año, miles de turistas van hasta allí para recorrer los caminos que rodean el volcán o para visitar el Gran Cono del Vesubio, una experiencia inolvidable que se vive solo una vez. Los que se deciden a pasear y disfrutar de la belleza de la naturaleza espectacular en el Vesubio, pueden elegir entre un total de 54 kilómetros de caminos. Los más aventureros pueden optar por pasear por el cráter de este volcán activo.

Alrededores de Nápoles: Anacapri y Capri

La isla de Capri es uno de los lugares más bonitos de Campania. En esta isla se han rodado numerosas películas, incluyendo El desprecio, del gran director Jean-Luc Godard, Totò a colori e Il secondo trágico Fantozzi. La isla está rodeada por un mar azul intenso y atrae a miles de turistas al año. Está dividida en dos por el monte Solaro, a un lado se encuentra el municipio de Capri, y al otro, el de Anacapri.

 

Anacapri se caracteriza por una naturaleza salvaje y es la zona turística de bajo costo. Por el contrario, Capri siempre ha sido el destino elegido por muchas personalidades por su turismo de lujo. En cualquier caso, ambas localidades cuentan con lugares que no te podés perder.

 

En Capri es imposible perderse las playas de Marina Piccola y Marina Grande, además de los tres faraglioni o farallones que surgen del mar. Citados por Homero en La Odisea, se trata de tres rocas que lanzó Polifemo al mar. Están divididos en el faraglione di Terra, el faraglione di Mezzo y el faraglione di Fuori, conocido por ser el único hábitat del lagarto azul. También cuenta con los Jardines de Augusto, un jardín botánico que alberga varios especímenes de la flora de la isla. Merece una visita el palacio Villa Jovis, hogar del emperador romano Tiberio Julio César, y el Salto de Tiberio, un acantilado desde donde, según la leyenda, se lanzaba por orden del emperador a los condenados a muerte.

 

En el caso de Anacapri, su centro histórico tiene un gran interés por esos callejones tan característicos de esta isla. También merecen una visita el monte Solaro, Villa San Michele, el Parque Filosófico y la maravillosa Gruta Azul, una cavidad kárstica formada por varios espacios de los que es posible visitar uno de ellos.

Palacio de Caserta (a unos 30 kilómetros de Nápoles)

Es imposible no haber oído hablar sobre la residencia real más grande del mundo, hogar de la dinastía Borbón y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997. Se construyó por encargo del rey de Nápoles, Carlos de Borbón, para plantar cara al Palacio Real de Versalles en Francia. Lo diseñó el arquitecto Luigi Vanvitelli y lo completó su hijo Carlo. Es uno de los monumentos más famosos del mundo y se conoce como «el último gran logro del barroco italiano». Frente al Palacio Real de Caserta se extiende un parque de tres kilómetros con numerosas fuentes y jardines muy bien cuidados.

Pompeya y Herculano (a unos 25 y 11 kilómetros de Nápoles)

Pompeya y Herculano son dos ciudades que quedaron destruidas por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cada año las visitan miles de turistas para presenciar cómo aquella erupción paró el tiempo en estas ciudades hace miles de años. Pompeya ha sido el lugar más visitado del mundo durante años. La Casa del Cirujano, el Fauno, los Casti Amanti y la Villa de los Misterios son lugares impresionantes que muestran cómo era la vida en esa época. Pompeya ha sido el centro de muchos documentales y películas. En la actualidad, sigue habiendo muchos misterios sobre la vida de los pompeyanos en esa época de la historia. Es un lugar que fascina a turistas, historiadores y arqueólogos por igual.

 

Herculano quedó más enterrado que Pompeya. Se dice que esta ciudad fue fundada por Hércules, sus edificios quedaron prácticamente intactos pese a la violencia de la erupción del Vesubio en el año 79. Es posible admirar la Casa dei Cerci, la Casa del Bicentenario, los baños y el Colegio de los Augustales. Se pueden contemplar frescos, esculturas y pinturas que muestran cómo era la vida en Herculano, sin embargo todavía queda mucho por descubrir. Aunque ya han pasado dos mil años desde aquella erupción que enterró estas ciudades, se siguen realizando excavaciones arqueológicas con el fin de lograr más hallazgos.

 

Recientemente, se encontraron los cuerpos de cinco jóvenes que intentaron escapar del mar de lava que cubrió la ciudad. Junto a ellos, la tierra ha devuelto herramientas que quizá se utilizaron para encontrar una salida de las cenizas que los sumergieron. Quién sabe cuántas cosas más, impregnadas de tragedia, descubrirán generaciones futuras.

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Repleta de arte e historia, Nápoles sorprende a la vista y al paladar. Disfrutá de las ventajas de las excursiones de Costa Cruceros para visitar los lugares más bonitos de esta maravillosa ciudad, como la Plaza del Plebiscito y el Castillo del Huevo.

 

 

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