China

China es inmensa: tantas cosas por ver, tantos puertos donde atracar, tanta gente por conocer y tantas excursiones para comprender mejor a este pueblo de encomiable laboriosidad.
Todo aquí es nuevo para un occidental pero, si no se ha hecho un crucero por China, no puede decirse que se ha visto el mundo. Un inmenso territorio que se extiende desde los picos nevados de las cadenas montañosas más altas del mundo hasta uno de los desiertos más impenetrables, desde las selvas hasta el mar. Té, arroz y especias se cultivan en regiones enteras y son la base de las exportaciones. Pero a estas alturas China ya tiene un aspecto occidental, que se refleja en los resplandecientes cristales de los rascacielos de Shanghai. La capital es Pekín, una megalópolis, aunque también se destaca Hong Kong, un sueño reflejado en las aguas de su bahía. Todo es fascinante: el arte, la arquitectura tradicional, las artes marciales, los tejidos, la comida maravillosa y la modernidad de las ciudades todavía vinculada a su antiguo pasado.