Trinidad y Tobago

Trinidad y Tobago, aunque son islas cercanas y están rodeadas por el maravilloso mar Caribe, son muy diferentes la una de la otra. El ritmo de vida es lo que marca la diferencia y las hace ideales para un agradable crucero.
En Tobago el ritmo es lento, gobernado por el ciclo del sol, en pequeños pueblos pesqueros como los de Charlotteville y Speyside donde, con una sesión de buceo, entramos en contacto con el increíble coral negro y las gigantescas esponjas de mar. En cambio, el corazón de Trinidad es Puerto España, llena de vitalidad y mucho más poblada que la capital de Tobago, Scarborough. En Puerto España, adonde llegamos con nuestro crucero, todo lleva la marca de la colonización. Los edificios tienen un corte de siglo XIX y se destacan Los Siete Magníficos: siete edificios coloniales entre los que se cuenta el castillo de Stollmeyer, un toque de Escocia en el Caribe. La ciudad es muy dinámica y es donde tienen lugar las celebraciones principales del carnaval caribeño de la isla.